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29 de enero de 2009

La prensa, Obama y Fidel

¿Cómo puede ser que los medios masivos de comunicación hayan criticado tan ampliamente la inoportunidad de la visita de CFK a Cuba en el mismo momento en que asumía Barack Obama, planteando que debería haber estado presente en la inauguración en Estados Unidos, cuando la verdad es que ningún presidente estuvo invitado a la asunción?

¿Cómo puede ser que los medios masivos de comunicación tengan total impunidad para ocultar y deformar la información y, por otra parte, alentar planteos poco reales pero que, sin embargo, impactan en la opinión pública?

Ante la mayor debilidad política del gobierno de CFK, ¿cuándo será el momento indicado para transformar el poder mediático, evitando la extrema concentración de la información y la apoteosis del Pensamiento Único, para garantizar la verdadera libertad de información?

Para terminar, una frase de Roberto Follari:

<< En nombre de la libertad de expresión no pueden seguir imponiéndonos la esclavitud de recepción. >>

2 comentarios:

La Pipi dijo...

Puede ser porque la mediatización es un elemento de la superestructura económica. Un elemento clave podríamos afirmar. Lo que hay que hacer es apoyar al estado para el cambio en la ley de radiodifusión, porque ya está claro que para intervenir en la economía (mala palabra antes, palabra del primer mundo ahora) también hay que intervenir en el relato que de ella se hace. Y digo economía y no política, porque tomo a la política como algo superior, englobador y sintentizador de la economía y otros temas (salud, educación, etc)

MONA dijo...

Porque está visto que los medios nos mienten. Y no es ésta la única vez... ni la última... Desde el año 83, se puede recordar el disciplinamiento que producen los medios en la sociedad. La élite consiguió quebrar las últimas resistencias sociales para poner en marcha las reformas que ni el "rodrigazo" ni los militares acabaron de imponer. Los medios de comunicación machacaban sin pausa las ideas neoliberales. Los economistas eran los entrevistados que más aparecian en radios, diarios y TV. Durante años se dedicaron a explicar que los problemas del País se debían a la intervención del Estado en la economía. Involucraron a la gente de trabajo, que se veía afectada por los holgazanes, por el sindicalismo, y por el intervencionismo estatal. Las empresas nacionales iban a la quiebra por la idiosincracia de los haraganes, defendidos por sus gremios.
Neustadt nos amenazaba: "el año 2000 nos va a encontrar sin clase media".
Alsogaray nos seducía con slogan: "achicar el Estado es agrandar la Nación".
La hiperinflación no fue ajena a la campaña mediática. La única salida posible parecía ser un programa neo-liberal. Fue Menem quien concretó dichos programas. Menem, el que se presentó como líder del pueblo, el que hizo la política al viejo estilo peronista, el que ocultó deliberadamente sus planes a los votantes, porque, como dijo, si se avivaban de la "cirugía mayor sin anestesia", no lo iban a votar.
Sabemos cómo siguió: 2 veces Menem...