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26 de noviembre de 2010

La posición de los partidos de izquierda [principalmente el Partido Socialista] con respecto al Peronismo en los años ‘40 y ‘50

En una Comunidad de Taringa expresé mi opinión de que el problema de una gran porción de la izquierda es que nunca entendió al peronismo. Esto dio lugar a un debate acerca de la postura de la izquierda durante el primer y segundo gobierno de Perón.

En ese sentido, el usuario Cheeba, que adhiere a la izquierda trostkista, expresó:

« Es lógico pensar que los socialistas de aquella época se uniesen a la derecha, se les estaban yendo casi todos los militantes, ademas el peronismo se apropió se sus banderas políticas, si se unían al peronismo corrían el riesgo de desaparecer […] »

[nota: se refiere a los socialistas del Partido Socialista, de los que veníamos hablando y coincidimos en que expresaban una perspectiva reformista]

Esta fue mi respuesta:

« ¿Ves? Justamente eso es lo que no entiendo. Si llega alguien al poder, y hace lo que vos siempre propusiste [lo que vos llamás “apropiarse de las banderas”, que no me parece adecuado porque es pretender arrogarse la exclusividad de las ideas], ¿no se supone que deberías apoyarlo? Deberían leer a Jauretche: “que lo hagan otros, con tal que se haga” (1).

También se puede ver desde un punto de vista pragmático: Si querían frenar la pérdida de militantes hacia el peronismo, porque era éste movimiento quien estaba llevando a cabo las históricas medidas que se reclamaban desde ese espacio, ¿no deberían justamente haber apoyado al peronismo?

¿Cómo pudo el Partido Socialista oponerse al aguinaldo [“cruda demagogia electoral” decía el periódico del Partido (2)], apoyando el lock-out patronal, por dar un ejemplo concreto? ¿Así defendían los derechos de los trabajadores?

¿Cómo pudo el Partido Socialista despreciar tan salvajemente a la clase trabajadora, que apoyaba al peronismo en su mayoría? Cito de La Vanguardia: “Cada comité Juan Domingo Perón es un garito; cada sujeto que actúa es un funcionario público; o cobra por actuar, directa o indirectamente, un estipendio; cada sudoroso que brama o birrea su nombre ha recibido una paga para hacerlo (sic)” (3). Es la más alta expresión de denigración de los obreros y las clases populares.

¿Cómo pudo el Partido Socialista aliarse con la derecha más conservadora, con las patronales agrarias, industriales y comerciales [Sociedad Rural Argentina, Unión Industrial Argentina, Cámara Argentina de Comercio], etc.? ¿Cómo pudo formar parte de la Unión Democrática, coordinada por el Secretario para Asuntos Latinoamericanos del Departamento de Estado de los Estados Unidos, Spruille Braden, opositor al sindicalismo y defensor de la política del Gran Garrote? [Para La Vanguardia, órgano de prensa del PS, se trataba de un “eminente demócrata”, “extraordinario embajador” y un “benemérito amigo de la Argentina” (4)]

¿Cómo pudo el Partido Socialista apoyar el documento del Departamento de Estado de los Estados Unidos, el famoso Libro Azul, que para desprestigiar a Perón trataba de vincularlo a la Alemania nazi? Roberto Levillier [UCR], uno de los ideólogos del Libro Azul, en carta a Spruille Braden cuenta que ese documento debía ser difundido internacionalmente para incentivar una intervención militar en Argentina [“Es necesario que los países amantes de la paz formen un plan de acción” (5)].

Más importante aún: la Unión Democrática firma dos manifiestos que se publican en los diarios pidiendo la intervención internacional contra Perón. En el primero dicen que no es lícito invocar el principio de “no intervención” y que “ninguna norma jurídica debe obstar a la extirpación del nazi-fascismo, ni servir, en caso alguno, a los opresores del pueblo” (6); por el Partido Socialista firman Nicolás Repetto, Carlos Sánchez Viamonte y Enrique Dickmann. En el segundo pedido de intervención se repaldan las palabras de Gregorio Bermann, que dice entre otras cosas, “Perón permanecerá en el poder a menos que se produzca una intervención. Ellos no se dejarán vencer sin violencia” (7). Además, recuerda a la ONU que la Carta de las Naciones Unidas le permite por sus artículos 10, 11 y 14 intervenir en Argentina, aun por medio de la fuerza militar. ¿Cómo pudo el Partido Socialista pedir la intervención militar de los Estados Unidos?

[Todo lo anteriormente expresado es igualmente válido si cambiamos Partido Socialista por Partido Comunista. Este último incluso planteaba insistentemente la necesidad de incorporar a los conservadores a la Unión Democrática.] »

En cuanto a la izquierda trostkista, la expresión más importante en esa época era el GOM, Grupo de Obreros Marxistas, que definió al peronismo como un gobierno “reaccionario” y como la “vanguardia de la ofensiva capitalista contra las conquistas obreras (sic)” (8). Incluso Ernesto González hace una autocrítica años más tarde y reconoce que no hicieron “ninguna diferenciación entre la Unión Democrática y el frente peronista” y que adoptaron una “posición sectaria” (9).

[Sin embargo, para no faltar a la verdad, después -en los últimos años de la segunda presidencia de Perón- el GOM cambia su posición y hace entrismo en el peronismo.]

En síntesis, cito las conclusiones del trabajo de investigación “Las elecciones presidenciales de 1946 y el peronismo naciente vistos por el periódico La Vanguardia”, realizado por Claudio Panella de la Universidad Nacional de La Plata:

La aparición del peronismo en el escenario político de la Argentina de mediados de la década de 1940 fue una tragedia para los socialistas. Una pesadilla a la cual estos respondieron con argumentos ininteligibles para la inmensa mayoría de los trabajadores, que obtuvo resultados inversos de los que se proponía. Los socialistas no comprendieron ni por asomo la nueva realidad del país, en especial la de sus sectores populares.


Notas:

(1) Discurso de Arturo Jauretche, 29/06/1942 en FORJA.

(2) La Vanguardia, 08/01/1946, página 1, artículo “La maniobra nazifascista más audaz”.

(3) La Vanguardia, 12/02/1946, página 1, sección “La bolsa negra”.

(4) La Vanguardia, 16/10/1945, página 6 y 23/10/1945 página 8.

(5) La Unión Democrática contra la soberanía de la Nación Argentina, folleto, 23/12/1945.

(6) Diario La Nación, 08/01/1946.

(7) Diario La Razón, 19/01/1946.

(8) El trotskismo en la Argentina, página 98, Tomo 1, Osvaldo Coggiola.

(9) El trotskismo obrero e internacionalista en la Argentina, página 123, Ernesto González.

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